Un individuo con el deseo de disfrutar plenamente su ciudad sin elementos que perturben su andar, a altas horas de la noche sentado en el centro del Zócalo capitalino es un ser sospechozo al que habrá, sino detener, si invitar a que se retire porque está alterando la inactividad en que la ciudad reposa.

Esto es tan absurdo como el poder afirmar que la cultura tiene horario; sin embargo, siguiendo el modelo social instaurado en este país, puede ha mucha gente resultarle lógico que el hipotético hecho se diera en este sentido, porque la sociedad responde de manera fiel a los lineamientos que le han sido marcados y, desde ellos, identifica sin duda a un loco que con esta acción puede violentar y poner en riesgo su entorno social.

Se han dado muchos casos en México a lo largo de su historia, en que situaciones como ésta, han terminado en fatalidades o en hechos de manipulación extrema como el que se vive en algunas comunidades sometidas en función de la religión o de los usos y costumbres del lugar que habitan.

El hecho se sintetiza como un problema de corte paradigmático en el que una persona ni siquiera es consciente del grado de artificialidad en que está articulada su realidad. La estructura de las estructuras pasadas como base de la estructuración social, son el marco de contención de su memoria histórica y la base del habitus¹ que le rige.

Planteado el hecho así, se puede ver la importancia que tiene el diseño en los diferentes roles en que se instaura y la necesidad primaria, sobre todo, de que el diseñador escape a las limitantes paradigmáticas de los modelos instaurados a partir de la objetividad fenomenológica que se debe auto exigir, al momento del análisis de la problemática planteada como necesidad del cliente ha quien debe atender.

Esto lleva a varias cosas, entre ellas al hecho de la conciencia de la diferencia entre diseñar y manufacturar diseño, así como tener siempre muy presente que las herramientas sólo son un medio para hacer diseño pero nunca podrán ser el diseño per sé.

Diseño y su manufactura

Hay gente muy hábil en el manejo de programas de cómputo que ofrecen servicios de diseño, pero las concecuencias de eso son muchas y muy variadas, dignas de la realización de todo un libro, yo sólo concluiría diciendo aquello dicho por Facundo Cabral…, “no pinta el que tiene pinceles, sino el que sabe pintar”.

 

¹    Bourdieu, Pierre (2009) El Sentido práctico, México: Siglo XXI.

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Sobre El Autor

Maestrante en diseño y comunicación visual en la Unidad de Estudios de Posgrado (UEP) de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con orientación en Fotografía, animación, ilustración y multimedia. Diseñador de la comunicación Gráfica por la UAM. Ponente, conferencista, expositor fotográfico. Coautor en el libro “Persona y semejanza, Coloquio del retrato” con ISBN: 978-607-28-0343-5 con el tema “La Fotografía como detonante de imágenes. Retrato de la ciudad de México, fusión entre el ayer y el hoy desde el encuadre del fotógrafo Manuel Ramos”.

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