En una rápida visión, lo último que se podría pensar en relación al arte, el diseño y la museografía, es poder encontrar un camino  de expresión a partir de una política instituida gubernamentalmente.

El hecho, si hay que señalarlo, no es porque el gobierno haya encontrado la forma de vincularle, sino por la forma indirecta en la que, por su política instituida en función de su posición frente a las drogas ilegales y todo lo que esto conlleva -guerra frontal calderonista contra el narco o la instituida  guerra contra la delincuencia organizada del gobierno actual, por citar sólo algunas-, a podido proveer un entorno tan enrarecido que es ya dificil entender desde el sano juicio de la razón humana.

La situación que vive el país en este sentido es detallada, desde su perspectiva, muy pormenorizadamente por la Open Society Justice Initiative conjuntamente con varias organizaciones mexicanas a partir de su tercer informe llamado “Corrupción que mata”, mismo que esta disponible en la página web de la organización que promueve la exposición “El museo de política de drogas”, con dirección www.opensocietyfoundations.org para su lectura y análisis, en el cual destaca tres objetivos principales:

1.-  Política, acciones y reacciones del gobierno actual.

2.- Colusión de funcionarios públicos en Coahuila.

3.- Falta de independencia institucional para investigar crímenes atroces o redes de corrupción.

La exposición en sí, resulta en una propuesta artística interesante que es agrupada en función del tema de las drogas. Es importante destacar que el trabajo artístico presentado, no fue hecho exprofesamente para la muestra que se presenta actualmente, en estas instalaciones de Lucerna 32 en la Colonia Juárez y que será exhibida tan sólo por tres días a partir de hoy 04 de mayo, sino que son trabajos individuales con un desarrollo previo e independiente pero que están tan bien amalgamados estructuralmente en el trabajo museográfico que pareciera fueran presentados de manera primigenia.

El diseño gráfico que acompaña a la obra es discreto en su tipografía pero bien posicionado en su sustrato, lo cual le da la presencia necesaria para no competir con la obra y cumplir con la labor informativa que orienta adecuadamente la lectura visual que va haciendo cada visitante.

Los artistas que participan son: Álvaro Cuevas, Laura Figueroa, Eduardo Olbés, David Freeman, Andrés Orjuela, Pailin Wedel, Antonio Chaurand, Erick Hernández, Tracy Hetzel, Pedro Reyes, Said Dokins.

Así se puede ir desde propuestas de caligraffiti luminoso, hasta fotografía como propuesta artística, trofeos en dicotomías conceptuales, esculturas en recontextualización de materiales, altares de la cultura Wixárica, paisajes urbanos, mapas conceptuales, lineas de tiempo entre otras cosas que se van descubriendo poco a poco a los ojos del expectador.

Más allá de lo ambiguo que puede resultar el título de la muestra, está el hecho de un trabajo artístico bien elaborado y conceptualizado que vale la pena ir a ver lo antes posible porque la muestra sólo estará del 4 al 6 de mayo, la entrada es libre y habrá actividades complementarias a la muestra.

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Sobre El Autor

Maestrante en diseño y comunicación visual en la Unidad de Estudios de Posgrado (UEP) de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con orientación en Fotografía, animación, ilustración y multimedia. Diseñador de la comunicación Gráfica por la UAM. Ponente, conferencista, expositor fotográfico. Coautor en el libro “Persona y semejanza, Coloquio del retrato” con ISBN: 978-607-28-0343-5 con el tema “La Fotografía como detonante de imágenes. Retrato de la ciudad de México, fusión entre el ayer y el hoy desde el encuadre del fotógrafo Manuel Ramos”.

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